La ocasión no podía ser mejor porque, tal y como marca este año el calendario, la Feria de Abril cae a principios de mayo, una de las mejores épocas del año en Sevilla.

Para disfrutar sin perder un momento, lo mejor es llegar el viernes por la tarde, con tiempo suficiente de dar un paseo por la ciudad, disfrutar del ambiente nocturno y hacer parada en alguna taberna para probar las deliciosas y típicas tapas.

Con todo el sábado por delante, hay tiempo para descubrir tranquilamente la ciudad, al menos sus lugares imprescindibles. Perderse por el barrio de Santa Cruz es casi obligatorio, con sus aires tradicionales, sus callejuelas y sus plazoletas. No debe faltar la visita a los Reales Alcázares, la catedral y la Giralda. Y hay que dejar tiempo para pasear por la orilla del Guadalquivir y admirar la Torre del Oro.

Encendido del alumbrado

A cada paso se podrá sentir cómo los días previos a la feria se viven de manera muy intensa en Sevilla: preparativos, expectación, animación a cualquier hora, visitantes llegados de medio mundo y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar hasta que llegue el gran momento. Ese momento especial comienza a las 00.00 horas del 4 de mayo, cuando se realiza el tradicional encendido del alumbrado. Las miles de bombillas que cubren la portada del Real de la Feria se iluminarán, dando el pistoletazo de salida a seis días tan intensos como agotadores.

Pero apenas habrá uno, como mucho dos días, para sumergirse en el colorido, la música y la alegría de la feria sevillana. ¿Cómo aprovechar el tiempo? Dos consejos. El primero es pasear por el Real de día y también de noche, el ambiente es completamente diferente, pero igual de mágico. La segunda recomendación es entrar a alguna de las casetas de acceso público. Si sabes bailar sevillanas disfrutarás como nunca y si no es así, no habrá mejor ocasión para aprender.

Sevilla es una auténtica explosión de alegría los días que celebra su feria, el momento ideal para vivir su esencia y disfrutar de su espíritu más auténtico. La capital hispalense, además, se vuelca con los miles de visitantes que llegan, ofreciendo toda su hospitalidad. No importa que se haya visitado la ciudad antes, el ambiente poco tiene que ver con el de cualquier otro momento del año.

La Feria de Abril es una de esas ocasiones en las que no hay que dejar escapar el tren a Sevilla